"Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada."
Francisco A. de Icaza

Leyenda de La sala de los Abencerrajes

abencerrajesEl nombre de Abencerrajes proviene del apellido de una familia de la nobleza de la época, que tenían sus viviendas en el interior de la Alhambra. Dice la leyenda que esta familia tenía como rival político a otra llamada Zenetes, los cuales decidieron acabar con sus oponentes mediante una conspiración… Así, inventaron una relación amorosa entre la sultana y uno de los Abencerrajes, para conseguir despertar los celos y la ira en el sultán… El sultán, cegado por la consternación, y en ocasión de una fiesta en la sala que lleva el nombre de la familia, hizo decapitar sobre su fuente a los 37 caballeros que llevaban el nombre de Abencerrajes. Se cuenta que el color rojizo que aun hoy día se puede contemplar en la taza de la fuente, y en el canal que lleva su agua hasta la fuente del Patio de los Leones, se debe a las manchas de la sangre de los caballeros asesinados…

miércoles, 1 de junio de 2011

Poemas de Fernando Sarria

Poemas de un viaje: Palermo

20071011214505-puerto-palermo01.jpg 
Estampa del puerto de Palermo.

Hay un hombre dormido
y una mano que mece el mar
en el azul oscuro de sus ojos cerrados.
Hay un día desteñido de estío
con el color brillante de las gaviotas
y la somnolencia de los barcos
que han renunciado a volar
mientras permanecen silenciosos en los viejos muelles.
La tarde es un fiel e inmóvil reflejo de tantas otras
en la que los sueños se dispersan entre las nubes blanquecinas
y en el suelo yacen pintadas de amores imposibles:
"tre metro sopra il cielo".

 

Tu espalda

20071010234731-desnudoespalda.jpg

Me habré deshecho en preguntas que tu espalda conoce,
como mis manos saben de tu piel
y mis labios cubren tus recodos más ocultos.
Siempre somos algo más y algo más esperamos del otro.
Cada noche desnudamos las palabras

y entregadas a las sombras
las tomamos en sorbos de deseo,
en ese silencio apenas percibido por el otro respiramos
y seguimos el sendero del azar
que la noche deja entre sus derribados muros.

Fotografía tomada de www.debenport.com
10/10/2007 23:47. Autor: Fernando Sarría

 Nunca podrá ser mi amante

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Quien no se haya abierto a la tenue luz de las calles,
soportado el beso profundo de los faros
y soñado en silencio
con el suave camino de una piel,
nunca podrá ser mi amante.
Trae la noche olor a espliego
y una cadena de susurros
que ahuyenta las sombras.
Allí, casi al borde del último rayo de sol,
ha quedado una pregunta,
y aunque el icono de la luna
se reúne con el llanto de la lluvia,
nadie que nos impida respirar
tendrá derecho a calmar el otoño
y dejarse besar por mis labios.


Dejo mis manos cerca de ti

20070926193526-modigliani02.jpg 

Dejo mis manos cerca de ti.
Sé que duermes y apenas sientes el calor que te estoy dando.
Afuera sopla el viento como un desafío en los cristales de la ventana
y la luna llena recorre la habitación con su álgido susurro.
Todo es impredecible.
Tú y yo aquí renaciendo de la soledad
y amándonos como nunca lo habíamos hecho,
dejando en la piel un calido reguero de felicidad.
Todavía me hormiguean las manos y huelo en ellas
el dolor de la espera de tu cuerpo
y ese sabor denso a miel
que en mi boca se deshizo
como un azucarillo.
Así te velo el sueño,
recordando nuestra autentica noche de amor.

26/09/2007 19:35. Autor: Fernando Sarría

Renglón

Hay días que arrinconan la verdad con la sutileza del amanecer.
26/09/2007 19:21. Autor: Fernando Sarría

Es dulce la nostalgia

20070925193828-modigliani04.jpg

Es dulce la nostalgia.
En las yemas de mis dedos
todavía queda el sabor
que me regaló tu cuerpo.
Cada caricia nos abría un mundo nuevo,
sensaciones que se derramaban por tu espalda
y recreaban el vértigo y el deseo.
Detrás, la noche callada.
Sumisa.
Entregada.
Guardaba en su piel,
enhebrados en la sombra,
cada uno de los gemidos
que en mi nombre
tu voz exhalaba.

Desnudo de Amadeo Modigliani
25/09/2007 19:30. Autor: Fernando Sarría 

Renglón

Quien no ha saboreado la soledad no puede encontrar todo el placer de la compañía.
24/09/2007 20:40. Autor: Fernando Sarría 

 Amor y pasion

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Hay noches que sólo se maldicen cuando el alba las deshace.
El deseo crece con el sabor a mar enredado en tu pubis y en mi boca. Oscuras aureolas sostienen erectos y calidos pezones
que se dejan seducir por mis abandonadas manos jugando entre tus senos.
Mis labios buscan en tu piel un sendero de luz y de susurros.
El rumor de tus caderas crece con la noche,
desbocado caballo en el salvaje galope de tu cuerpo.
Tus gemidos se asientan en el cuarto como un eco
que ahuyenta los miedos y las sombras.

Mientras sueño contigo, las sábanas se derraman en un ovillo
cubriendo el amanecer mi sudor y tu recuerdo.

Reproducción de un cuadro de Amadeo Modigliani : Desnudo recostado.
23/09/2007 20:58. Autor: Fernando Sarría 


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El crimen

El crimen
Antonio Machado

EL CRIMEN


Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico. -sangre en la frente y plomo en las entrañas-. ...Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...

A la muerte de Rubén Darío, de Antonio Machado

Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,
¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando la soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?
Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.
Pongamos, españoles, en un severo mármol
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo;
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.
1916

Luna venidera

Luna venidera
Miguel Hernandez

Luna venidera

A la luna venidera
te acostarás a parir
y tu vientre irradiará
la claridad sobre mí.

Alborada de tu vientre,
cada vez más claro en sí,
esclareciendo los pozos,
anocheciendo el marfil.

A la luna venidera
el mundo se vuelve a abrir.

Tiempo en granada

Situación actual en

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

1. El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

2. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
3.
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


En recuerdo de Antonio Machado.

Estos días azules y este sol de la infancia,


Antonio Machado

Enamorado de granada

Gran poeta mexicano Francisco A. de Icaza



Francisco A. de Icaza

"Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada."

En su Cadiz


¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre..
¿pero dónde los hombres?

..con ojos de hombre miran,
¿pero dónde los hombres?

..con pecho de hombre sienten,
¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan
parece que están solos...

Miran, y cuando miran
parece que están solos...

Sienten,..y cuando sienten
¡parecen que están solos!..

¿Es que ya Andalucía
..se ha quedado sin nadie?

¿Es que acaso en los montes andaluces
..no hay nadie?

¿Es que en los mares y campos andaluces..
no hay nadie?
¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?

¡Tantas cosas han muerto..

que no hay más que el poeta!

¡Cantad alto!
..Oiréis que oyen otros oídos.

¡Mirad alto!
Veréis que miran otros ojos...

¡Latid alto!
..Sabréis que palpita otra sangre...
No es más hondo el poeta..
en su oscuro subsuelo, encerrado...
Su canto asciende a más profundo
cuando , abierto en el aire..,
ya es de todos los hombres...

Rafael Alberti

Poeta y revolucionario del Perú

Poeta y revolucionario del Perú
Alex Pimentel

Poesia del poeta revolucionario Alex Pimentel

Que se escuche llorar al río, que se permita que el cielo llore, que el mar suelte su brisa, que el silencio reviente, pero que no se permita llorar a los niños, que se permita que anden los políticos sobre las piedras calientes y con ellos la burocracia, pero que no se permita que los niños anden descalzos. Los niños cierran los ojos para no ver la realidad, abren la mano y encuentran indiferencia, dicen algo reciben un cocacho del gobierno, los niños caminan por las calles, mirando paredes pintadas señalando callejones oscuros, la muerte. Son los que corren por el ande sin esperanza, los que se echan al rio tambo, prefiriendo que se lo tragase, los que duermen debajo los puentes, de almohada su mano y envés de frazada tienen al frío ardiente cubriendo su frágil cuerpo. Millones de mis hermanos mueren de hambre en el mundo, y con enfermedades a consecuencia de la desnutrición, todos los días hacen ayunos, y no es porque crean ellos en dios, ni en curas, ni en pastores que cada día se preparan para sisear sin vergüenza. Sino hacen ayunos forzosos, porque hay una iniquidad de la distribución de alimentos, alimentos en el mundo hay para todos... Nuestra clase política, partidos tradicionales, nunca estuvieron a la altura de la situación de la realidad del Perú, siempre se han aliado con los ladrones profesionales del capitalismo e imperialismo, para robar mejor al pobre, y condenar a muerte en todo el mundo a millones de niños. El imperialismo se lo lleva nuestra comida, nuestros recursos, como resultado de esto se han inflado con la comida de los hambrientos y gastan sumas gigantescas en bajar de peso, les aconsejaría si quieren bajar de peso que vengan al perú, que visiten Lima, porque en las provincias andan fantasmas sonrientes, por los caminos andan los fantasmas de los niños, del campesino, del profesor. Los fantasmas se cuentan chistes, hablan mas de religión, otros debaten ideas sobre la realidad nacional y se burlan del gobierno que regalo nuestra patria por un plato de lentejas, hay que aclarar que sólo son fantasmas, y el cadáver esta putrefacto, hace mucho tiempo que el estado lacayo se encargo se matarlo

Alex Pimentel: Poeta peruano y comprometido con su pueblo

Una mujer comprometida con la humanidad.


Fallece Mercedes Sosa 4-9-2009

Fallece Mercedes Sosa 4-9-2009


Te vas Alfonsina con tu soledad ¿que poemas nuevos fuiste a buscar? Una voz antigua de viento y de sal te requiebra el alma y la está llevando,y te vas hacia allá,como en sueños dormida,Alfonsina,vestida de mar...
Desde Cuba

El insólito

Qué raro es el amor, qué raro

aun entre amantes

que se aman, aun en el seno

de la casa materna,

la entrañable,

qué instante

tan raro aquel en que él irrumpe

de otro modo,

súbito como un golpe,

el amor dentro del amor,

qué raro ese minuto

de compasión total, pura,

sin causa,

sin posible respuesta

ni duración

posible, qué raro

que a nadie hayamos

amado, acaso, más,

que a ese niño ajeno, en México,

que a ese que pasó hablando

consigo mismo,

que a aquella odiada mujer,

porque, de pronto,

su bata de casa nos miró desolada,

un fragmento de su espalda

nos hizo llorar

como la más arrebatadora música,

qué extraña

crecida sin palabras.

Hemos corrompido

de mentira y de uso

la palabra

amor,

y ya no sabemos

cómo entendernos: habría

que decirlo de otro modo,

o callarlo, mejor,

no sea cosa

que se vaya, el insólito

Huésped.

Fina García Marruz

(La Habana, 1923)